Player_logo Podcasts Community Create a Podcast
132605293
22 abril. Un "Nabucco" de grandes voces
Clean
April 24, 2008 03:02 AM PDT
itunes pic

Memorable versión del "Nabucco" de Verdi la escenificada el pasado martes 22 ante un Teatro Principal lleno a rebosar y donde se colgó el cartel de agotadas las localidades. Fue un "Nabucco" sustentado en el trabajo de los solistas invitados y de una orquesta más que notable.

Los cantantes rayaron a gran altura en una ópera donde Verdi distribuyó con suma inteligencia los registros vocales, creando un interesante contraste entre los dos sacerdotes (bajos), el tenor (Ismael), la soprano protagonista (Abigaíl) y su contrincante (la mezzo Fenena), y en medio de todos ellos, el barítono que da vida al rey babilonio Nabucco.

Cumplió con las expectativas Tatiana Melnychenko, quien dio vida a una Abigaíl arrogante, dotada de una voz expresiva, contundente y bien modulada tanto en los graves como en los agudos. Sensacional en las dos arias más hermosas de la obra, 'Anch'io dischiuso un giorno' y 'Su me... morente... esanime', con la que cerró la velada. La soprano dramática ucraniana encontró un partenaire a su altura en el búlgaro Ventseslav Anastasov, quien encarnó a un Nabucco de voz barítona poderosa y bien timbrada. Un Zacarías magnífico encarnado por el bajo Yuri Alexeichuk, quien se ganó el favor del público con unas arias en solitario resueltas con una técnica envidiable, y Ana Maksudova en el papel de Fenena (excelente su aria 'Oh, dischiuso è il firmamento!') remataron la faena por parte de los artistas vocales.

Éstos estuvieron magníficamente acompañados por una orquesta que, tras el desajuste en el primer redoble de la obertura inicial, actuó muy conjuntada, creando un ritmo excelente sobre el que se apoyaron los artistas. Destacaron las cuerdas en el acompañamiento del aria 'Anch'io dischiuso un giorno' de Abigaíl, donde evocan las lágrimas, así como los vientos y el chelista principal, cuyas partes suenan en los momentos más sombríos de la partitura. Además, la sección de metal suplió excelentemente desde el coso el papel que interpretaba una banda sobre el escenario en la partitura original. Pusieron un broche de oro los solistas de chelo, oboe, arpa y flauta en el aria final.

En una ópera conocida principalmente por los coros, el del Teatro Nacional de Donetsk cumplió acertadamente en el plano musical, con voces bien armadas y sobradas de volumen, aunque falló la dirección escénica (comentaba un conocido director de coro alicantino que "no existió") pues los coristas se mostraron muy pasivos sobre el escenario cuando se supone que están luchando en una guerra.

Los decorados fueron atractivos aunque sin lujos. Destacó la solución del hueco central que se abría, así como los fondos con perspectivas panorámicas. Muy hermoso el expresivo en rojo y, algo fuera de lugar el célebre lienzo de la Torre de Babel. Sencillo y digno el vestuario aunque ramplonas las mallas negras que vestían los hebreos bajo las túnicas.

En suma, una memorable versión de "Nabucco", sustentada en las voces solistas, el coro y la orquesta. A modo de resumen, escuchemos el aria que cierra la ópera 'Su me... morente... esanime' interpretada por Tatiana Melnychenko en el papel de Abigaíl, y acompañada en su inicio por violonchelo, arpa, oboe y flauta.